miércoles, 30 de marzo de 2022

 

La música en el Clasicismo

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII europeo es donde aparece lo mejor del Clasicismo, basado en elementos de estilo, el empleo de la dinámica graduada, la moderación expresiva y la supremacía de la esfera melódica sobre la armónica. Aceptar estos rasgos como los únicos que distinguen el Clasicismo, sería analizar parcialmente un período que, a pesar de su brevedad temporal, comparado con el Renacimiento o el Barroco, encierra diversas complejidades, derivadas en muchos casos de las peculiaridades de la vida social, política y filosófica de la época.

Durante las últimas décadas del año 1700 se produjo el derrumbe general del feudalismo, de la aristocracia y del régimen de las monarquías absolutas. Una nueva clase social –la burguesía- tomaba entonces el impulso final para alcanzar el poder político. Una aguda crisis religiosa surge en el período al debilitarse el poderío de la iglesia católica por diversos conflictos entre reyes y papas, con el aumento del protestantismo, al surgimiento de importantes descubrimientos científicos y a la aparición de una filosofía de orientación racionalista.

Se desarrolla la Ilustración y el Iluminismo los cuáles definen la razón como vía esencial del conocimiento. Se publica el “Diccionario razonado de las ciencias, artes y oficios” (escrito por los llamados enciclopedistas), el cuál constituye la mayor prueba de que el hombre, con su privilegiada capacidad de pensar, era capaz de rebatir los principios de la producción feudal, por lo que se conoce este siglo como "Siglo de las luces".

Los músicos del Clasicismo le dieron a sus obras una especie de orden y estructura más cerca posible del ideario de la perfección. Para ellos, el equilibrio de la composición, la pureza y transparencia sonoras y la proporción expositiva en el discurso fueron requisitos importantes en la labor creativa.



La Escuela de Mannheim

En la capilla de música de la corte del elector Carlos Teodoro de la ciudad alemana de Mannheim, nació un movimiento creativo e interpretativo conocido con el nombre de "Escuela de Mannheim". La orquesta del elector constituyó un estímulo para que compositores de la época fueran allí a desarrollar su trabajo: se destacan Jan Vaslav y Karel Stamitz, Franz Xavier Richter y Johann Christian Cannabich, todos responsables de la introducción definitiva de elementos de estilo clasicistas en la creación musical.

El formato de la llamada orquesta sinfónica, la instauración de la homofonía como textura protagónica, la inclusión del clarinete en la orquesta, la aplicación de la forma Allegro de Sonata en los primeros movimientos de sinfonías y obras de cámara, la utilización de la dinámica graduada (crescendo y diminuendo) y otros recursos expresivos estuvieron en manos de los compositores e intérpretes que acudieron a Mannheim.

Los dos grandes músicos de la etapa clásica fueron los austriacos Franz Joseph Haydn (1732-1809) y Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).

A Haydn pertenecen muchos de los aportes relacionados con el origen de la música moderna, definida como el tipo de creación cuyos rasgos esenciales permanecen aún vigentes: estabilidad en la familias e instrumentos de la orquesta, aplicación de la forma Allegro de Sonata en los movimientos iniciales de conciertos, sinfonías, sonatas, cuartetos de cuerda y otros géneros cabalísticos, y el empleo consciente del timbre de cada medio sonoro según las cualidades expresivas buscadas por el compositor en determinado pasaje de una partitura.

En cuanto al “estilo mozartiano”, suele ser comparado con la música de Haydn. Mozart y Haydn se profesaron una admiración recíproca y hay quien señala que si bien Wolfgang Amadeus creó muchas de sus obras inspirado en la producción del llamado “padre de la sinfonía”, este último concibió algunas de sus obras de madurez siguiendo el delicado espíritu del estilo mozartiano. En efecto, tanto Haydn como Mozart –a pesar de los 24 años que los separaban cronológicamente y la individualidad de sus propios estilos- representan una unión de potencialidad creativa, sin cuya existencia resultaría imposible considerar la producción musical del Clasicismo.



La Revolución Beethoven

Han existido históricamente una serie de polémicas relacionadas con la estética del músico alemán Ludwig van Beethoven, las cuales plantean si se clasifica dentro del Clasicismo o dentro del Romanticismo. Beethoven unió la creación musical de dos siglos, las particularidades con que dicha unión fue realizada, el talento del artista que extendió los horizontes del Clasicismo hasta introducirlos en el Romanticismo.

La Revolución Francesa de 1789 significa la toma de poder político por parte de la burguesía. El incumplimiento de sus postulados iniciales y “Libertad, igualdad, fraternidad”, causa un profundo sentido de frustración que se revela en la creación artística.

Beethoven encarna el transito del Clasicismo al Romanticismo. Identificado originalmente con los ideales de la Revolución Francesa de 1789, concibe obras de gran fuerza expresiva donde suele aparecer la categoría de lo heroico.



La música en el Romanticismo

La palabra Romántico comenzó a utilizarse hacia mediados del siglo XVI. En los últimos años del siglo XVII, comienza como una reacción contra el clasicismo.

Dentro de los conceptos de un alto idealismo, el romanticismo no solamente acepta si no alienta la sobreposición de extremos opuestos: amor a la soledad del individuo y a la vez amor al prójimo; un disfrute de lo exótico junto a una nostalgia por lo familiar; una afición a lo novedoso y al desarrollo junto con ansia por el pasado.

El romanticismo es claramente universal y de todo los tiempos y no puede limitarse a solo un período de la historia. Por una parte, la nueva sociedad del siglo XIX, hija de las ideas de la revolución francesa, desea liberarse del pasado y, así, conseguir un arte que exprese el comportamiento y las ideas de su tiempo.

A medida que avanza el siglo XIX, hay una gran influencia, que va creciendo, cada vez más, de la literatura en la música: en Alemania los poemas de Wolfgang Von Goethe y Friedrich Von Schiller, fueron utilizados por Schubert, Schumann, Brahms, etc., para producir una de las manifestaciones musicales-poéticas más importantes de todos los tiempos, el Lied Alemán. Asimismo escritores franceses y británicos fueron los inspiradores de diversas obras de Beethoven, Berlioz, Verdi y otros.

El romanticismo supone el desarrollo de los nacionalismos. Esto se nota en la acentuación de las diferencias entre los estilos musicales nacionales, y llega a venerarse a la canción popular como expresión espontanea del alma nacional.

También aparece el drama musical. Hay un sentido profundo y definitivo del “colorido” sonoro, lo que permite enriquecer el vocabulario musical con los medios que transforman y amplían el arte sinfónico de los tiempos modernos.

El siglo XIX será el siglo del piano, gracias a sus posibilidades polifónicas, sonoras y de virtuosismo extraordinario.

Postromanticismo

Los finales del siglo XIX, y los comienzos del siglo XX fueron testigos de las últimas etapas del romanticismo, y de la transformación del lenguaje romántico en el nuevo lenguaje musical. Este movimiento se produjo principalmente en Alemania. Sin embargo dos fuerzas desafiaban la posición musical en Alemania. Una era el nacionalismo, y la otra era el surgimiento de una nueva escuela de composición en Francia. Los últimos treinta años del siglo XIX fueron relativamente pacíficos en Europa, el comienzo del siglo XX se caracterizó por un creciente desasosiego social y un aumento de la tensión internacional: la primera guerra mundial (1914-1918). En el reino de la música hubo tensiones e inquietudes similares, y durante estos años, concluyó el período clásico-romántico.

Uno de los rasgos característicos de este período en Alemania fue una resurrección del interés por la ópera sobre el cuento de hadas.

  • Richard Strauss (1864-1949), compositor y director de orquesta alemán, y uno de los orquestadores y polifonistas modernos más excepcionales. Su obra puede dividirse en 3 periodos: en el primero creo su Sonata para violonchelo y piano. En el segundo período perfeccionó el poema sinfónico y creo su famosa obra “Don Juan”, al Tercer Período pertenecen sus operas “Salome” y “Electra”.

La música del siglo XX

Para comprender la música en el siglo XX, es importante acercarse primero a la del siglo XIX, y en especial a una corriente llamada impresionismo. Esta corriente supuso una auténtica liberación, se va a luchar por una música más individual y personal, saliéndose para ello de las normas establecidas, la música impresionista pretende destacar el impacto que provoca la obra al ser escuchada. Se aplican nuevos acordes, colores y sonoridades. En esta música el sonido va a constituir el alma de la música.

Claude Debussý, compositor y pianista francés.
  • Claude Debussy (1862-1918), nacido en Francia generó ideas completamente nuevas en la forma, la orquestación y fue uno de los renovadores más eficaces de la Historia de la música en el mundo occidental. A partir de la ruptura que supuso el impresionismo, el panorama artístico europeo, lo mismo en arte que en música va a cambiar enormemente. Cada músico tiende a crear su arte independiente, además los diversos estilos se irán sucediendo a gran velocidad.
  • Ígor Stravinsky (1882-1971), una de las figuras más importantes del siglo XX. Toco en su obra los aspectos más variados, investigó en todos los aspectos de la música, se subió al carro del neoclasicismo donde trata de acomodar su música a la de la finales de barroco. Si hay algo que caracteriza al siglo XX es la ruptura con la tonalidad “Atonalismo”. Esta regla consiste en crear una Música completamente distinta, obviando las reglas que rigieron durante siglos de ceñirse a una tonalidad. Primero se rompe con la armonía, luego con la melodía, el ritmo y con todo lo establecido.
  • Béla Bartók (1881-1945), músico húngaro, es uno de los músicos que más va a influir en la música del siglo XX. Bartok consigue unir la música moderna con la tradicional, creando un lenguaje nuevo.

Mientras tanto en Italia aparecen una serie de músicos que incorporan a su música, nuevos objetos sonoros: la incorporación de ruidos. Esta corriente se llamó Futurismo y afecto tanto a la música como a la literatura y al arte. El futurismo pone como punto de partida el ruido, no el sonido. En Francia mientras tanto, surgió paralelamente el Bruitismo (del francés Bruit, ruido), que parte de ese mismo punto.

Desarrollo en la tecnología

Música electrónica

El vertiginoso desarrollo de la tecnología a partir de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) trajo como fruto la incorporación de sintetizadores y a la música creada por computador (que se podría llamar «música cibernética»).

La primera manifestación de la música asistida por medios electrónicos fue la «música concreta», que se creaba a partir de grabaciones magnetofónicas de ruidos y de sonidos naturales.

En 1952 se creó en Alemania el primer estudio exclusivo de música electrónica. Esta música esta exclusivamente creada con sonidos producidos electrónicamente y parte desde lo que se llama “tono sinusoidal”, un sonido puro, sin armónicos, que es físicamente desagradable y que hay que elaborar con aparatos muy complicados.

Entre las primeras obras puramente electrónicas se encuentran Estudio I y Estudio II del compositor alemán Karlheinz Stockhausen.

Sin embargo la música electrónica creó descontento en los compositores desde el principio ya que aunque permitía un control exacto y una precisión absoluta sobre la obra, este resultaba pobre y parecía carecer de vida. Por ello, muchos compositores unieron la música concreta y la electrónica, para crear un género que goza de gran popularidad desde entonces y hasta hoy en día, la música electroacústica.

En nuestros días, el panorama musical mundial se caracteriza por un pluralismo cultural y por la irrupción de las culturas y músicas populares en la vida diaria de todos.

El abismo entre compositor y público es hoy más acusado que nunca y la música «académica» parece haberse distanciado de los gustos y preferencias del público, más interesados por las músicas más populares y cercanas, tales como el rock, el pop, etc.

Orígenes: finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX

Fotografía de un Telearmonio creado por Thaddeus Cahill (1987)

La habilidad de grabar sonidos suele relacionarse con la producción de música electrónica, aunque esta no sea absolutamente necesaria para ello. El primer dispositivo conocido capaz de grabar sonido fue el fonoautógrafo, patentado en 1857 por Édouard-Léon Scott de Martinville. Este instrumento podía grabar sonidos visualmente, pero no reproducirlos de nuevo. En 1878 Thomas A. Edison patentó el fonógrafo, que utilizaba cilindros similares al aparato de Scott. Aunque se siguieron utilizando los cilindros durante algún tiempo, Emile Berliner desarrolló el fonógrafo de disco en 1889. Por otra parte, otro invento significativo que posteriormente tendría una gran importancia en la música electrónica fue la válvula audión, del tipo triodo, diseñada por Lee DeForest. Se trata de la primera válvula termoiónica, inventada en 1906, que permitiría la generación y amplificación de señales eléctricas, la emisión de radio y la computación electrónica.9

Con anterioridad a la música electrónica ya existía un creciente deseo entre los compositores de utilizar las tecnologías emergentes en el terreno musical. Se crearon multitud de instrumentos que empleaban diseños electromecánicos los cuales facilitaron el camino para la aparición de instrumentos electrónicos. Un instrumento electromecánico llamado telarmonio (en ocasiones Telharmonium o Dynamophone) fue desarrollado por Thaddeus Cahill entre los años 1898 y 1899. Sin embargo, como consecuencia de su inmenso tamaño, nunca se llegó a utilizar.

Peter Theremin interpretando música con un theremin (2015)

Se suele considerar como el primer instrumento electrónico el theremin, inventado por el profesor Léon Theremin alrededor de 1919 y 1920.​ Otro primitivo instrumento electrónico fue el Ondas Martenot, inventado por el violonchelista francés Maurice Martenot,​ que se hizo conocido al ser utilizado en la obra Sinfonía Turangalila compuesta por Olivier Messiaen. Este también fue utilizado por otros compositores, especialmente franceses, como André Jolivet.

Nueva estética de la música

En 1907, justo un año después de la invención de la válvula audión de tipo triodo, el compositor y músico italiano Ferruccio Busoni publicó Esbozo de una Nueva Estética de la Música, que trataba sobre el uso tanto de fuentes electrónicas como de otro estilo en la música del futuro. Escribió sobre el futuro de las escalas microtonales en la música, que fueron posibles gracias al telarmonio de Cahill: «Solo mediante una larga y cuidadosa serie de experimentos, y un continuo entrenamiento del oído, puede hacerse de este material desconocido uno accesible y plástico para la generación venidera y para el arte». Como consecuencia de este escrito, así como a través de su contacto personal, Busoni tuvo un profundo efecto en multitud de músicos y compositores, especialmente en su discípulo Edgard Varèse.

Futurismo

Portada del Manifiesto del Futurismo (1914)

En Italia el futurismo, un movimiento de las corrientes de vanguardia artística fundado por Filippo Tommaso Marinetti, se acercó a la estética musical como una transformación desde un ángulo diferente. Una idea de la filosofía futurista era la de valorar el "ruido", así como de dotar de valor artístico y expresivo a ciertos sonidos que anteriormente no habían sido considerados como musicales.

El Manifiesto Técnico de la Música Futurista de Francesco Balilla Pratella, publicado en 1911, establece que su credo es "Presentar el alma musical de las masas, de las grandes fábricas, de los trenes, de los cruceros transatlánticos, de los acorazados, de los automóviles y aeroplanos. Añadir a los grandes temas centrales del poema musical el dominio de la máquina y el victorioso reinado de la electricidad".

El 11 de marzo de 1913 el futurista Luigi Russolo publicó su manifiesto El arte de los ruidos (original en italiano, L'arte dei Rumori). En 1914 organizó el primer concierto del "arte de los ruidos" en Milán. Para ello utilizó su Intonarumori, descrito por Russolo como "instrumentos acústico ruidistas, cuyos sonidos (aullidos, bramidos, arrastramientos, gorgoteos, etc.) eran manualmente activados y proyectados mediante vientos y megáfonos". En junio se organizaron conciertos similares en París.

1919-1929

Esta década trajo una gran riqueza de instrumentos electrónicos primitivos, así como las primeras composiciones para instrumentación electrónica. El primer instrumento, el theremin, fue creado por Léon Theremin (nacido como Lev Termen) entre 1919 y 1920 en Leningrado. Gracias a él se realizaron las primeras composiciones para instrumentos electrónicos, opuestas a aquellas realizadas por los que se dedicaban a crear sinfonías de ruidos. En 1929, Joseph Schillinger compuso su Primera Suite Aerofónica para Theremin y Orquesta,​ interpretada por primera vez por la Orquesta de Cleveland y León Theremin como solista.

La grabación de sonidos dio un salto cualitativo en 1927 cuando el inventor estadounidense J. A. O'Neill desarrolló un dispositivo para la grabación que utilizaba un tipo de cinta recubierta magnéticamente. No obstante fue un desastre comercial. No obstante la cinta magnética también se atribuye al ingeniero alemán Fritz Pfleumer quien patentara su descubrimiento en 1929.

Además del theremin, influyente instrumento que tuvo gran influencia en la producción musical y cinematográfica debido a su utilización como banda sonora en películas de ciencia ficción y terror de los años 1950, otro de los instrumentos precursores de la música electrónica fue el Ondas Martenot. Inventado en 1928 por Maurice Martenot, quien debutó en París,21​ está formado por un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia cuyo sonido se produce mediante un anillo metálico que el intérprete se ha de colocar en el dedo índice de su mano derecha.

En 1929 el compositor estadounidense George Antheil creó por primera vez para dispositivos mecánicos, aparatos productores de ruidos, motores y amplificadores, una ópera inacabada titulada Mr. Bloom.

El método foto-óptico de grabación de sonido utilizado en el cine, hizo posible obtener una imagen visible de la onda de sonido, así como de sintetizar un sonido a partir de una onda del mismo.

En la misma época comenzó la experimentación del arte sonoro, cuyos primeros exponentes incluyen a Tristan Tzara,​ Kurt Schwitters​ y Filippo Tommaso Marinetti​ entre otros.

1930-1939

Laurens Hammond fundó una empresa dedicada a la fabricación de instrumentos electrónicos. Junto a John M. Hanert fabricaron por primera vez en 1935 el Órgano Hammond,​ basado en los principios del telarmonio, junto a otros desarrollos como las primeras unidades de reverberación.

Siglo XXI

Una fiesta nocturna rave de música Dance en Viena en 2005.

A medida que la tecnología informática se hace más accesible y el software musical avanza, la producción musical es posible utilizando medios que no guardan ninguna relación con las prácticas tradicionales. Lo mismo ocurre con los conciertos, extendiéndose su práctica utilizando ordenadores portátiles y live coding. Se populariza el término Live PA para describir cualquier tipo de actuación en vivo de música electrónica, ya sea utilizando ordenador, sintetizador u otros dispositivos.

En las décadas de 1990 y 2000 surgieron diferentes entornos virtuales de estudio construidos sobre software, entre los que destacan productos como Reason, de Propellerhead, y Ableton Live, que se hacen cada vez más populares. Estas herramientas proveen alternativas útiles y baratas para los estudios de producción basados en hardware. Gracias a los avances en la tecnología de microprocesadores, se hace posible crear música de elevada calidad utilizando poco más que un solo ordenador. Estos avances han democratizado la creación musical, incrementándose así masivamente y estando disponible al público en internet.

El avance del software y de los entornos de producción virtuales ha llevado a que toda una serie de dispositivos, antiguamente solo existentes como hardware, estén ahora disponibles como piezas virtuales, herramientas o plugins de los software. Algunos de los softwares más populares son Max/Msp y Reaktor, así como paquetes de código abierto tales como Pure Data, SuperCollider y ChucK.

Los avances en la miniaturización de los componentes electrónicos, que en su época facilitaron el acceso a instrumentos y tecnologías usadas solo por músicos con grandes recursos económicos, han dado lugar a una nueva revolución en las herramientas electrónicas usadas para la creación musical. Por ejemplo, durante los años 90, los teléfonos móviles incorporaban generadores de tonos monofónicos que algunas fábricas usaron no solo para generar los Ringtones de sus equipos, sino que permitieron a sus usuarios tener algunas herramientas de creación musical. Posteriormente, los cada vez más pequeños y potentes computadores portátiles, computadores de bolsillo y asistentes digitales personales (del inglés PDA) abrieron camino a las actuales tablets y teléfonos inteligentes que permiten no solo el uso de generadores de tono, sino el de otras herramientas como samplers, sintetizadores monofónicos y polifónicos, grabación multipista, etc. Los que permiten la creación musical en casi cualquier lugar.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

 Historia de la Música. La  historia de la música  es el estudio de las diferentes tradiciones en la música y su orden en el planeta. Como e...