Historia de la Música.
La historia de la música es el estudio de las diferentes tradiciones en la música y su orden en el planeta.
Como en todas las civilizaciones conocidas hubo alguna forma de manifestación musical, la historia de la música abarca a todas las culturas y épocas.
A menudo se utiliza la expresión «historia de la música» para referirse exclusivamente a la historia de la música europea y su evolución en el mundo occidental.
La música de una determinada sociedad está estrechamente relacionada con otros aspectos de su cultura, como la organización económica, el desarrollo tecnológico, las tradiciones, las creencias religiosas, etc.
En un sentido amplio, la música nace con los seres humanos, ya que según algunos estudios estaba presente mucho antes de la migración de los primeros grupos que dejaron África hace más de 50 000 años.
Por lo tanto se puede considerar una manifestación cultural mundial.
Los antepasados del ser humano inventaron la música, tribus nómadas descubren los encantos de la vida sedentaria. Se afincan en valles fértiles o fundan pueblos y luego ciudades. Los pobladores de algunos valles como el Tigris y Éufrates, Nilo, Río Amarillo... fueron los primeros en muchas cosas: metales, carros de ruedas, escrituras, aritmética y música.
Origen de la música
La música tiene su origen en la búsqueda de lenguaje, esto es en la necesidad de comunicación, las teorías ethnomusicological formuladas sobre todo a partir del último tercio del siglo XIX que han tenido que ampliar significativamente en la posterior centuria el marco cronológico a la hora de determinar la antigüedad del fenómeno musical del hombre: su capacidad de distinguir diferentes alturas de sonido y la facultad de proceder a la ordenación de estos, lo que remonta a unos 40 000 años, cuando el Homo Sapiens era capaz de imitar los sonidos de la naturaleza y diferenciarlos de los que constituían la estructura de su lenguaje, fue entonces con el llamado Homo musicus cuando comenzaron a perfilarse las primeras expresiones musicales asociadas a un hecho colectivo, rituales funerarios, cacerías y ceremonias vinculadas a la fertilidad, formaban parte de una cotidianidad de la que la música había entrado a formar parte por derecho propio.
Etnomusicólogos como Leo Frobenius y el rumano Constantin Brăiloiu (1893-1958) afirman que los humanos, que concebían el cielo como una bóveda de piedra, deseaban dominar la emisión de sonidos para que resonaran en todo su territorio.
Es probable que el primer instrumento musical fuese la propia voz humana misma, que puede emitir una gran variedad de sonidos, desde cantar, tararear y silbar hasta hacer clic, toser y bostezar. En cuanto a otros instrumentos musicales, en 2008 los arqueólogos descubrieron una flauta de hueso con cinco agujeros en la cueva Hohle Fels, cerca de la ciudad de [[Ulm (Alemania). Se considera que tiene aproximadamente 35 000 años. Tiene una boquilla en forma de V y está hecha con el hueso del ala de un buitre.
Las flautas de madera más antiguas conocidas se descubrieron cerca de Greystones (Irlanda), en 2004. Un pozo revestido de madera contenía un grupo de seis flautas hechas de madera de tejo, de entre 30 y 50 cm de largo, afiladas en un extremo, pero sin agujeros para los dedos. Es posible que alguna vez hayan estado atados juntos.
Se considera que el instrumento musical más antiguo del mundo es la flauta de hueso encontrada en el sitio arqueológico de Divje Babe ―a 84 km al oeste de Liubliana (Eslovenia)―, que no fue producida por homo sapiens sino por neandertales. Se trata del fémur de un oso de las cavernas (extinguido hace 25 000 años) y data de hace entre 50 000 y 60 000 años.
La música en la antigüedad
Es aquella en la cual las manifestaciones musicales del hombre consisten en la exteriorización de sus sentimientos a través del sonido emanado de su propia voz y con el fin de distinguirlo del habla que utiliza para comunicarse con otros seres.
Los primeros instrumentos fueron los objetos o utensilios o el mismo cuerpo del hombre que podían producir sonidos.
Clasificación de instrumentos musicales primitivos
- Autófonos o idiófonos: aquellos instrumentos que producen sonidos por medio de la materia con que la que están construidos. Son los instrumentos más sencillos construidos por los seres humanos. Son instrumentos de percusión. Por ejemplo, hueso contra piedra o hueso contra hueso.
- Membranófonos: el material sonoro es una membrana (intestino de animal) tirante atado sobre un recipiente cualquiera o sobre un coco.
- Cordófonos: instrumentos de cuerda (hecha con intestino de animal), el arpa.
- Aerófonos: el sonido se origina en ellos por vibraciones de una columna de aire.
Uno de los primeros instrumentos: la flauta (en un principio construida por un hueso con agujeros).
La música en la Edad Media
La música en la Edad Media se divide en el Período Patrístico (hasta el año 840). En el Romántico (año 1840 hasta el año 1250 en el siglo XII). En el Gótico (1250 a fín de la Edad Media y 1453, fines del siglo XV).
En el Período Patrístico apareció la Era Cristiana y la Era Media, en esta última la Historia de la música se encuentra íntimamente ligada a la forma en que se desarrolló la liturgia cristiana, ya que se consideraba a la música el vehículo por medio del cual los sacerdotes elevaban la palabra a Dios.
Las diversas formas musicales utilizadas en la liturgia cristiana debieron enfrentar la existencia de textos y melodías profanas que trataron de penetrar en los oficios religiosos. Los personajes de la música profana dedicados a la disposición de esta música fueron:
- juglares: músicos ambulantes y plebeyos que divertían en fiestas y castillos.
- trovadores: pertenecían a la nobleza y eran músicos y poetas que inventaban rimas y ritmos.
- bardos: antecesor de los trovadores que cantaban proezas de sus héroes valiéndose del laúd.
- ministeriales: verdaderos productores musicales que administraban música y formaban corporaciones o gremios dedicados a brindar espectáculos musicales.
Entre el año 374 y el 397, san Ambrosio reunió aquellos signos que debían ser aceptados en un credo antifonario naciendo así el canto ambrosiano. Entre el 540 y el 604 san Gregorio Magno recopiló himnos eliminando los que tenían origen popular o pagano, dando nacimiento al canto gregoriano. Desde su nacimiento la música cristiana fue una oración que se tenía que cantar con devoción tal como lo decía San Pablo “Cantando a Dios con vuestro corazón”, así pues el texto es la razón de ser del canto gregoriano ya que “el que canta reza dos veces”.
La melodía del canto gregoriano asimila tres estilos diferentes:
- El silábico: cada nota representada por una sílaba.
- el neumático: a una misma sílaba le corresponden 2, 3 o 4 sonidos diferentes.
- Las secuencias: intercalación de un texto en las notas del aleluya.
El texto es el que da sentido a la melodía y no se puede concebir el canto gregoriano sin texto, lo que quiere decir que al interpretar el canto gregoriano, los cantantes han tenido que entender muy bien el sentido del texto. Esta música se canta a capella sin acompañamiento instrumental, se canta al unísono o lo que es lo mismo todos los cantores entonan la misma melodía. A esta forma de canto se le llama Monodia. Se canta con ritmo libre.
El Rococó
Es en siglo XVIII que el Barroco agotó un conjunto importante de sus posibilidades técnicas y expresivas para dar paso al Clasicismo por lo que se conoce el tránsito hacia este período con el nombre de Rococó. Se ha dicho que el Rococó es la última y desesperada manifestación estética de una aristocracia cuyo poder entraba en agonía. El reinado de Luis XV y el Palacio de Versalles pertenecen por entero al espíritu del Rococó francés.
Aunque no tuvo irradiaciones en el conjunto de los principales centros musicales de Europa, halló en Francia y Alemania sus principales escenarios de desarrollo. En ambos lugares surgieron, tanto en la Música como en la pintura, interesantes movimientos artísticos: Jean-Honoré Fragonard, François Boucher y Jean-Antoine Watteau son nombres claves de la pintura rococó.
Figuras relevantes del rococó musical en Francia fueron Jean Philippe Rameau (1683-1764) y François Couperin (1668-1773), sobre todo en la parte de su catálogo dedicada al clavecín. En Alemania se destacó Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788), tercer hijo de Johann Sebastian Bach. El italiano Domenico Scarlatti (1685-1757) impregnó sus Sonatas para clave de muchos de los elementos del estilo rococó como elementos decorativos, “adornos” en las melodías.
Efecto de la música en el ser humano
La música es un lenguaje universal y del alma que es capaz de despertar emociones, sensaciones y recuerdos únicos. La música puede ser de cualquier cultura o país y en cualquier idioma; pero, aún así es capaz de ponernos alegres o tristes o de hacernos llorar o bailar.
La música hace esta magia en los seres humanos desde tiempos inmemoriales. En todas las épocas y civilizaciones ha existido esta forma tan particular de expresión, tan rica en estilos y géneros.
Acudimos a la música por diversas razones: buscando contener sentimientos que nos abruman, para hallar un lugar donde puedan desbordarse libremente. Otras veces, nos reunimos para bailar y hacer que los ritmos musicales marquen el de la fiesta. También buscamos las melodías para tranquilizarnos, para estudiar o trabajar, y muchas otras razones.
Según estudios realizados, la influencia de la música en nuestra mente es muy poderosa ya que las notas musicales “generan” energía. Así lo demuestra un experimento realizado en la facultad de psicología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México por el profesor Roberto Valderrama Hernández. El problema viene cuando esta energía no puede gastarse realizando actividad física. En ese sentido, la “música fuerte” es magnífica para situaciones que exijan conductas enérgicas o competitivas.
Valderrama sostiene que las notas musicales tienen la capacidad de relajarnos. Se logra con aquellos géneros que tienen ritmos más regulares, lentos y el volumen no es tan alto. Algunas piezas de música clásica, instrumental o pop suave contribuyen a tranquilizarnos. Se emplean incluso en salas donde se llevan a cabo radioterapias o tratamientos médicos agresivos.
La ciencia ha podido establecer que los ritmos musicales estimulan diferentes áreas del cerebro. Una investigación de la Universidad de La Florida sugiere que los ritmos musicales ofrecen más activación cerebral que cualquier otro estímulo conocido.
La música fortalece el aprendizaje y la memoria, regula las hormonas relacionadas con el estrés, permite evocar experiencias y recuerdos, incide sobre los latidos, la presión arterial y el pulso y modula la velocidad de las ondas cerebrales.
Increíblemente, las vacas dan más leche cuando se les ponen las sonatas de Mozart y las plantas florecen más cuando hay música de fondo. La clave está en encontrar el ritmo que nos pueda favorecer en cada situación específica.
Aprendamos a escuchar buena música, a tocar un instrumento, a cantar y a gozar del verdadero lenguaje del alma: la música.





